Un año
   
Un año.

 

“... un año...”, dices

y me miras,

desnudándome mentiras,

cinismos, pavor... Caricias

de esos ojos que me ensartan la vida,

abismos de luz en los que caigo,

en los que sueño que eres real,

tangible y carnal,

hembra y hada ingenua

que me invade y llena

con inquietos aromas de libertad.

 

Dices “... un año... “

(sutil presencia)

y el cosmos se comprime en ti,

porque apenas recuerdo ya lo que fui

ausente de tu piel,

errante duende danzando sin compás,

presintiendo voces sin nombre,

que callaron su llanto

cuando te reconocí.

 

Un año, dicen,

tan solo es tiempo,

fugaz sustancia, lamento

del transcurrir...

 

Sé que hay años tristes

en los que la muerte es vivir,

pero en tu mirada he descubierto

que un año puede compensar

el dolor de una vida

de tan solo existir.

 

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