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Mañana caerán las estrellas
y romperé el mundo con mis manos,
desgarrando el velo tendido
entre tiempos y espacios
buscando hallar,
entre los escombros del aquí
un nuevo sendero que hollar
sin miedos ni maldad.
Mañana caerán las estrellas
si, quizá,
y entre mis dedos dormidos
deslizándose hacia el olvido,
morirán pasiones
años vividos,
los cimientos de lo que no ha sido
más que un espejismo
de la ignorancia, castigo
cruel del tiempo
que, por miedo, he perdido.
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