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He oído
que en 10 años la mitad del género humano será alérgico a algún componente
de los que transitan por nuestra atmósfera, hecho que se verá potenciado
por el ya viejo y entrañable agujero en la capa de ozono.
Llegados a este
punto me surgen dos reflexiones: por un lado parece increíble que una
herida en el ecosistema planetario como el deterioro de ese escudo
natural, sea ya algo que, no solo no sacude la conciencia y el instinto de
conservación de quien lo oye, sino que se le trata con una familiaridad
desconcertante y suicida; por otra parte, el envenenamiento progresivo
del planeta ya no es asunto que sólo incumba a osos o ballenas, sino que
nos empieza a afectar a gran escala y de modo notorio provoca
enfermedades... incluso mutaciones en las cercanías de algunas centrales
nucleares, ... y el busto parlante de mi ventana mágica dice que es el
precio del progreso !!!
Entendámonos:
yo no renuncio, porque no estoy loco, a la ciencia del dentista, pero creo
sinceramente que deberíamos empezar en serio a diseñar el mundo que
queremos habitar o pronto, mucho antes de lo que quizá estemos dispuestos
a creer, nos veremos privados de pasear a pulmón descubierto por la
superficie de este mundo mágico.
Es posible
que aún tengamos pendiente una Revolución Ecológica que proteja el futuro
frente al poder, el beneficio y la especulación.
Y para terminar, una frase que no es mía: “Este mundo no es
un regalo de tus padres, sino un préstamo de tus hijos”.
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