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“... pasaba
el tiempo y el tiempo pasó sobre ellos, breve y luminoso como las notas de
un arpa de cristal, una nada intangible que se depositó sobre sus almas y
cuarteó la realidad, creando espacios huecos que el deseo tuvo que
rellenar con esperanzas y afanes, quimeras, absurdas fantasías, amalgama
de olvido.
Enloquecieron lenta y dulcemente arrastrados por nubes de colores y aromas
de azafrán, presos de su interior, asombrados adictos de la soledad.”
Calladamente
atentos a las luces que bailan en su interior me miran, mientras en mi
mente se desgrana el tiempo, como las notas de un arpa de cristal...
...
en silencio les miro...
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