Intro 2
   
Intro 2.

 

Anoche soñé tu mano

(dedos de cristal):

tu ansia de deseo fiero

y tu pudor impar

me sostenían el alma desnuda

en un brillo de luz glacial

que se enredaba en mis venas

duras, cansadas y enfermas,

cuando, de pronto, despierto,

miro mi lecho hueco

y recuerdo que ya no estás.

 

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