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Si en el calor del alcohol
se hallara algún consuelo
breve y satinado,
probablemente el mundo
estaría lleno de borrachos melancólicos,
que, urdiendo sus quimeras
vaporosas de sueños perdidos,
recitarían versos inéditos
y trazarían con sus pasos
las variadas geografías
que el deseo no supo diseñar,
y que se pierden a lo largo de las aceras
sucias de memorias, perdidas
para los que no supieron escuchar
los quejidos de los corazones
que, a veces, callados aúllan
su dolor de víscera triste.
Si en el alcohol te pudiese hallar,
rezaría a los corchos de las botellas intactas
que en el futuro me aguardan,
temiendo el delirio y la nostalgia
que tu recuerdo me provoca.
Si el alcohol fuera Dios...
y si tú fueses real.
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