DIEZ MINUTOS

 

Miras el reloj en la pared y solo han pasado diez minutos. En ese tiempo, has pensado en el trabajo, en las vacaciones, en la nueva casa, en cuando vendrá, el martes por la noche tal vez, o el miércoles de madrugada.  

 

Es posible que hasta bien entrada la madrugada no llegue, o ... tal vez sea cuando salga. Puede que no le veas hasta el jueves, aunque sería peor no verle hasta el Sábado, ya que si el Viernes trabaja, no podrá ir.  

 

Pero ... si trabaja el viernes, tú, que tienes libre el jueves puedes ir allí, y estar todo el puente con él, menos el ratito que trabaje (si al final va).  

 

Sí, es posible que eso sea una buena idea. O puede que no, ya que significaría pasar los 4 días en un hotel, en lugar de poder disfrutar de vuestra casa.  

 

Sí, esa casa pequeña y acogedora en la que vivís ahora. Esa que queréis dejar para buscar otra mejor, que os acople mas (...¿acople he dicho? jajaja, vosotros os acopláis en cualquier lugar ¿no es cierto?).  

 

A pesar de todo, te planteas la posibilidad de tener que ir, ya que lo que importa es él y solo él.  

 

Ojalá termine pronto vuestra espera, ojalá podáis estar juntos sin más problemas, ojalá se aclaren raudos aquellos temas, ojalá ...  

 

Y tú querías pedirte vacaciones en Agosto, pero no pudiste porque el propio trabajo no te dejó. Lo intentaste en septiembre, y cambiaste de opinión porque él tenía que irse unos días fuera, debía compaginar aquello pendiente y el estar contigo. Solo os veíais los fines de semana y ... claro, para qué querías vacaciones.  

 

Pensaste pedirlas para octubre, parecía todo claro: “sí para la segunda quincena seguro que nos viene bien”. Pero ... no pudo ser, no hacen más que darle largas. Primero, en dos días solucionado, y luego le dicen que dos semanas. Lo asumís y empezáis a hacer planes. Ahora le dicen que dos semanas más al menos. Se os cae el mundo a los pies, ya no sabéis “que” ni “para cuando”.  

 

Ya habíais visto un ático precioso, estabais a punto de dar la señal y ... ahora no sabéis que hacer.

Tú no duermes pensando, no comes soñando, no te centras en el trabajo porque buscas soluciones ... no pueden tardar en llegar.  

 

Él no trabaja esperando una respuesta, no duerme pensando que mañana tiene que volver a ir, no come ... bueno, sí come, por que sino, no aguantaría la marcha que lleva. Todas las semanas de aquí para allá, venir los viernes e irse los domingos. No tenéis tiempo de disfrutar, de pasear, de salir, de reír, de llorar, de VIVIR. Lo único que queréis es estar juntos, muy lógico por otro lado, por supuesto. Salís lo justo, a comprar el pan a mediodía o alguna cosa que se ha olvidado, nada más. El resto del tiempo preferís estar solos y tranquilos en casa. Los amigos os reclaman, y no hacéis más que darles largas. Hay gente a la que queréis ver, pero ... tenéis tan poco tiempo para vosotros, que no lo queréis compartir con nadie.

 

Todo esto en solo 10 minutos, menuda manera de pensar, terminarás agotada. Descansa un poco, no te vendría mal.

 

Si, ya, que ni siquiera le puedes llamar, has de esperar su llamada. Y no puede cuando quiere, solo cuando tiene un hueco.

 

Piensas en él, en lo increíble que es. Te encanta como te mira, con esa dulzura en sus ojos, esa mirada que te llena y que hechas tanto de menos, es normal. Te gustan sus manos, son suaves y saben acariciarte con una ternura .... te encanta. Sus labios, sus labios te vuelven loca, cuando te besa te sientes flotar, recorre tu cuello con tanta suavidad que te hace estremecer. Cuando te besa en los labios, ... no eres capaz ni siquiera de expresarlo. El simple contacto con su piel, ya te hace sonrojar, te embelesas observando cada uno de sus recodos. Te conoces todo su cuerpo, igual que él el tuyo. Cuando hacéis el amor, ... eso si que es pasión. Las caricias, los besos, los susurros, los abrazos,  ... TODO es puro SENTIMIENTO. Como le hechas de menos.

 

Miras de nuevo el reloj, y solo han pasado otros 10 minutos. La noche esta resultando eterna ¿verdad? Mejor será tal vez, que te vayas a la cama, así al menos dormirás, aunque no descanses, por que sé con seguridad que estarás toda la noche pensando en él, pero, al menos, tu cuerpo  que no tu mente, algo se relajará.

 

Y mañana, al levantarte, ya verás, tal vez te llame para darte alguna buena noticia, seguro que sí. Venga, vete a la cama e intenta descansar. Hasta mañana, amiga mía.