CAMINO 

 

¿Por qué caminar siempre

hacia la blanca luz,

por qué no buscar

la fuente creadora,

los orígenes remotos,

la ubicación más recóndita?

 

Una vez hallada,

podremos comprender

el por qué de ese haz,

sin necesidad de seguirlo,

pues seremos dueños

de nuestra propia luz,

que nos llevará y guiará

donde justamente

hayamos de llegar.

 

El mérito no está en seguir

su brillante fulgor,

consiste en ser centro

que irradie luz y calor,

que exprese cariño y amor

que muestre a los demás

qué hacer para la fuente hallar.

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