ALPHA-OMEGA 

 

Aquello que perdí o,

tal vez jamás poseí,

sin buscar lo encontré,

sin intentar, lo recuperé.

 

Cuando frente a ello me hallé

me costó creer

que completamente mío pudiera ser.

 

Fue difícil aceptar

que parte de mi persona fuera ya

lo que nunca fue

y ahora he de mantener,

habiendo vagado por las estrellas,

libre de toda desavenencia.

 

Invitando al mercurio,

quien camina siempre al centro,

sin buscar valles de oro,

aceptando caminos de barro,

sorteando monolitos ferráticos,

perforando el líquido básico.

 

Ello buscará el rincón,

morada en que viviré yo.

Yo, dueño y señor,

yo, fiel esclavo,

yo amante eterno

del eterno infinito.

Amado por lo no vivo,

amigo de la imaginación

y de lo real, compañero.

 

Mi casa, Universo,

mi techo, Dios,

mi descanso, Él,

mi suelo, yo.

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