EL REGRESO

 

Tras su retorno, decaído y sin fuerzas,

buscando el amor y comprensión que dejó,

halló aquella mujer que con su alma le lloró,

aquella hembra cuyo corazón destrozó.

 

Pidió perdón por todo lo acaecido,

explicó su inmenso arrepentimiento,

su inconmensurable equivocación,

por haber huido de su verdadero amor.

 

Ella, con los ojos bañados en dolor,

sentía pánico si le rechazaba, aún le quería;

sentía pavor si en su vida de nuevo le aceptaba,

no quería recoger de nuevo los pedazos de su corazón.

 

Tras mucho conversar, decidieron intentarlo,

una vez más, tan solo una vez más.

Aquello que fuertemente les unió tiempo atrás

tal vez lograran volverlo a recuperar.

 

A ella le resultaba muy duro recordar,

no conseguía anular los sentimientos pasados,

no lograba obviar el daño de aquella huida,

recuperar la ciega confianza no era sencillo.

 

Invadían su alma dolorosos y profundos recuerdos:

cuando sin más se fue y su alma rasgó en mil pedazos;

cuando dos veces se vieron para despedirse de nuevo;

cuando llorando y destrozado, volvió raudo a su regazo.

 

Esas negras memorias no consigue anularlas,

continúan presentes desde su corazón hasta su alma.

No las pretende, sin aviso, cuando lo desean la asedian.

Ella necesita anular, suprimir, extirpar, ¡OLVIDAR!

 

Ojalá él sea diestro para ayudarla a conseguirlo,

porque ella sola no cree que sea capaz de olvidar.

Necesita verle feliz, verle reír, sentirle vivo,

saborear su amor, sentir que ES ÉL DE NUEVO.

 

Tiene mucho miedo a lo que pueda suceder,

no hoy, ni mañana, ni dentro de una semana, no,

sino pasado ya algún tiempo, si a su ego, de nuevo,

le asaltan los sentimientos de volver a elegir.

 

Perdió la confianza y seguridad que sentía,

no sabe que puede acontecer en su vida,

no sabe si mañana estará o habrá huido ya.

Él necesita expiar, renacer, ser, ¡RECUPERAR!

 

Estos recuerdos la destrozan por dentro,

aunque por fuera todo es paz y normalidad.

Su corazón libra una ardua batalla diaria.

 Necesita creer, sentir, saber, ¡CONFIAR!.

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